Los antibióticos están indicados para el tratamiento de:
¡Correcto!
¡Incorrecto! Los antibióticos únicamente son eficaces para combatir las infecciones bacterianas, no curan las infecciones causadas por virus, como la gripe o el resfriado. Tampoco actúan como analgésicos y no alivian el dolor de cabeza, el malestar ni la fiebre.
Entre los factores que favorecen el desarrollo de la resistencia a los antibióticos están:
¡Correcto!
¡Incorrecto! El desarrollo de bacterias resistentes a los antibióticos es consecuencia del abuso y el uso inadecuado de estos medicamentos y puede acelerarse como consecuencia de deficiencias en materia de prevención que incrementen el número de infecciones.
Si tengo la gripe, tomar antibióticos contribuirá a:
¡Correcto!
¡Incorrecto! Si tienes la gripe y tomas antibióticos no aliviarás los síntomas ni te recuperarás más rápido. Recuerda que sólo son eficaces para combatir infecciones bacterianas y no causadas por virus. Además, los antibióticos pueden provocar desagradables reacciones adversas como diarrea, nauseas o erupciones cutáneas.
¿Cuándo se debe dejar de tomar antibióticos una vez empezado el tratamiento?
¡Correcto!
¡Incorrecto! Debes dejar de tomar el antibiótico recetado sólo cuando haya finalizado el tratamiento prescrito por el médico. Sigue siempre sus recomendaciones sobre cuándo y cómo usar los antibióticos.
¿A quién afecta el problema de la resistencia a los antibióticos?
¡Correcto!
¡Incorrecto! El desarrollo de resistencia a los antibióticos es un problema que afecta a la salud humana, la sanidad animal, el medio ambiente, el comercio y la actividad económica. Se trata, por lo tanto, de una amenaza global que requiere una respuesta urgente por parte de todos.